viernes, 22 de noviembre de 2013

Elfos y enanos, su verdadero origen.




¿Os habéis preguntado alguna vez cuál es el origen de estas criaturas tan famosas hoy en día? Vamos a intentar descubrirlo, ahondando en el pasado más remoto de las antiguas creencias europeas. Para averiguar el origen de estas curiosas criaturas nos tenemos que remontar prácticamente hasta la prehistoria reciente. Antes que eso, y para que no haya dudas, he tomado como apoyo para exponer el tema los siguientes libros, muy recomendables: Elfos y Enanos en la Edad Media de Claude Lecouteux, de la Editorial Medievalia, Mitos Nórdicos de R.I. Page, de la Editorial Akal y, como no, Las Eddas de Snorri Sturluson.

Bueno, hay que tener en cuenta que el ser humano, desde que tuvo inteligencia tuvo imaginación y la capacidad de preguntarse el porqué de las cosas. Desde tiempo inmemorial el hombre ha pensado en mundos paralelos, ya sean paraísos o en el Más Allá; todas las civilizaciones y pueblos han imaginado y creído en esto, y también en seres que moraban estos "limbos" o parajes extraños, llamados espíritus, elfos, hadas, demonios, dioses o un largo etcétera de nombres. En el caso que nos toca, el de los elfos, sigue la misma pauta que otros seres de otras mitologías, lo que pasa, como ocurre en otros tantos ámbitos, su concepto y dimensión ha sido contaminada y deformada en extremo. Así que vamos a intentar llegar al punto de origen de los elfos.


  •  Elfos

¿Qué es un elfo? Bueno, para saber esto, primero creo que sería conveniente buscar el significado etimológico de su nombre. Elfo es como se dice en castellano, elb en alemán, en noruego alv, en gótico (ya extinto) se decia alb y en inglés elf. Como véis hay similitudes en algunas letras y en el aspecto fonético; la razón estriba en que todas (y más que no he puesto) proceden de una antigua palabra proto-indoeuropea común para todas ellas que es ALBH que no significa otra cosa que "blanco", "reluciente", "brillante" (como apunte, fijaros en la palabra "alba" en castellano  ). Asi que elfo viene a significar "ser luminoso" ó "ser brillante".
Efectivamente es asi. Los elfos son seres de la mitología germánica, tanto de los germánicos centroeuropeos como de la de los escandinavos. Los elfos eran los habitantes de Alfheim, es decir "la tierra iluminada", gobernada por su señor el dios Freyr, dios de la fertilidad y protector de las cosechas entre otras cosas. Parece ser, según dice Claude Lecouteux, que los elfos son las almas de algunos mortales que no han muerto en campo de batalla y que no han sido llevados al Wallhalla, ni tampoco son los muertos que al no haber muerto
en campo de batalla como ya digo tampoco han sido llevados a Hel (los infiernos). Según este autor, son campesinos o líderes que han destacado en vida por su bondad y buen hacer, llegando a un estado de pureza que al morir sus almas han sido transformadas en "seres luminosos", es decir, en elfos. Hay muchos ejemplos de estos en las leyendas nórdicas, personajes importantes que fueron notorios por diversos motivos y que al morir se referían a ellos con el sufijo alp o elf. Es decir y resumiendo, los elfos son almas que han destacado en vida, súbditos de un dios de la fertilidad y con una fuerte bondad.


Pero con el paso de los siglos, con la llegada del cristianismo y con el aterrizaje de la Edad Media en Europa la visión de los elfos se empezó a estropear. La Iglesia, como todos sabéis, se ceñía en apartar los cultos paganos e imponer la doctrina que la caracteriza, sin embargo a todo culto o creencia que no conseguía eliminar tendía a hacerle dos cosas: o la adoptaba y la disfrazaba de cristianismo, o por contra, como es el caso de los elfos, la demonizaba y la apaleaba hasta decir basta. Los elfos, que como ya he dicho, eran un símbolo de bondad, fertilidad y demás, empezaron a ser considerados como seres perjudiciales para el ser humano, seres perversos que disparaban saetas hechizadas y causaban esquizofrenia en la gente. También empezaron a considerarse como entes que vivían en la oscuridad y que atacaban a los ganados. En resumidas cuentas, poco a poco fueron reducidos a la categoría de diablillos o geniecillos pequeños, causantes de diversos males y de los que había que protegerse mediante crucifijos, hierro y demás parafernalia cristiana. En el caso de tratar con ellos había que tener mucho cuidado y siempre tener a mano alguno de estos elementos pues eran seres muy ambivalentes y traviesos. A veces su simple visión era presagio de alguna muerte o maldición (recordemos que los elfos en origen estaban ligados a la fertilidad, y la fertilidad en el mundo antiguo estaba ligada a la muerte, pues de la muerte surge nueva vida. Este es un aspecto que, disfrazado eso si, no ha sido muy contaminado). Y de esta manera fue impregnándose en la retina de la gente con el paso del tiempo esta imagen de los elfos, imagen que ha llegado a nosotros en cierto modo, aun cuando gente como por ejemplo Tolkien hizo una recuperación, más o menos aproximada, de la imagen de estos personajes en sus novelas de sobra conocidas.

  • Enanos

Veamos ahora a los enanos. Os resultará algo chocante el origen de los mal llamados enanos, ahora veremos la razón.
Cuando oímos, vemos o leemos algo de enanos, siempre nos viene a la cabeza la imagen de un ser de baja estatura, barbudo, que tiende al cabreo fácil y demás. Pues bien, este es otro caso de contaminación, ya no digo por parte de la Iglesia, que también, sino por otros factores importantes a tener en cuenta y que veremos a continuación. Al igual que pasaba con los elfos, los enanos gozan de los tópicos a los que me he referido y son prácticamente imborrables ya.
Empezando por el principio y al igual que hice con los elfos vamos a buscar el origen etimológico de la palabra enano, del latín, y dwarf, del inglés (lengua germánica). La palabra enano procede del latin nanus, que a su vez procede del griego nannos y que significa pequeño. Como veis, no hay duda alguna de lo que significa nuestra palabra para referirse a estos seres. Pero por parte de la palabra germánica la cosa se complica. Originariamente, en toda la zona germánica, al enano se le designa con el término zwerc (en el noruego antiguo dvergr, inglés antiguo dveorg). Se han propuesto varias raíces indoeuropeas para zwerc, como son *dhuer (engañar, perjudicar), y *dheugh, que significa lo mismo pero con la noción añadida de astucia. Para llegar a estos dos ejemplos hipotéticos de raíces indoeuropeas se ha partido del antiguo inglés dveorg, ya citado, que significa “enano” y, curiosamente, “calambre”, en función de algunas creencias que aseguraban que los enanos originaban enfermedades y dolores (algo que sorprendentemente nos recuerda a los elfos medievales...).
Hay otras posibles raices indoeuropeas que son *dhraugh (también “engañar”), y *dhwar (“doblar”, “estar doblado”). El sentido de engañar puede haber salido del de “doblar”, “estar doblado”. Es curioso que una metáfora de todo el mundo indoeuropeo corriente identifica rectitud con verdad, y doblez con mentira, concepción que sobrevive en nuestros días en expresiones como “el camino recto” o “internarse por senderos tortuosos”. De esta manera observamos que, enano en origen es ciertamente un “torcido”, predispuesto a ser un engañador a causa de la interdependencia entre la apariencia física y la naturaleza moral de un individuo. Los hombres de la Edad Media conservaron largo tiempo esta opinión: toda persona contrahecha, o fea, estaba considerada maligna y mala.

 
  • ¿Eran pequeños los enanos originales?  
Pues eran de tamaño... desconocido. Si, no hay ni una sola fuente germana antigua que aluda al tamaño del enano, ni una. Se los nombra, se los caracteriza, incluso más que a los elfos de los que conocemos menos cosas, pero no se les mide. Cierto es, y volvemos una y otra vez a lo mismo, con el trascurso de los siglos y el vaivén de influencias de aquí y allá se tiende a modificar el tamaño de estos y otros seres. Para intentar entenderlo mejor, cito algunas palabras de Lecouteux, historiador y antropólogo:

“En las tradiciones populares recogidas a partir del siglo XVIII, las criaturas a las que comúnmente se suele denominar “espíritus”, vocablo de una polisemia desconcertante, se caracterizan por la facultad de no tener talla fija, un poco como el gigante que aparece en el Gato con botas, que termina por transformarse en ratón. Los espíritus cambian de tamaño a voluntad, según su humor e intenciones. Además quien estudia el mundo de las creencias constata que la evolución histórica, el deterioro de los siglos, imprime en algunos seres fantásticos rasgos que no le pertenecen. Un ejemplo: actualmente, los trolls son enanos (llamados también trows); antes del año mil eran terribles gigantes. Si realmente tienen una gran antigüedad, los enanos, como todos los seres de la mitología menor, estuvieron sometidos a los azares del tiempo, sufrieron forzosamente contaminaciones, y éstas pudieron acarrear una modificación de su morfología (...)”

En fin, como vemos el tamaño de los enanos mitológicos es simplemente desconocido. Esto es algo desconcertante, dado que en leyendas medievales se los describe como seres pequeños y, como veremos, aquí la Iglesia no ha tenido nada que ver como pasó con los elfos; aquí la Iglesia no demonizó a los enanos pero ¿por qué? Pues porque los enanos no tenían culto que molestase al mundo eclesiástico, como pasaba con los elfos.


Hay un hecho que me llama mucho la atención, en referencia a la falta de límites de tamaño en los enanos. Vamos a verlo y juzgad vosotros mismos. Indagando en leyendas nórdicas he llegado a ver cosas muy raras y que me han chocado sobremanera. Por ejemplo, he visto que algunos enanos y... ¡gigantes! llevan el mismo nombre. Esta bien, podrían ser coincidencias pero no lo son en absoluto. Tal es el caso de Durnir, Fjalarr y Galarr, enanos notorios en la mitología germánica. Estos enanos aparecen en una enumeración (thula) de...¡nombres de gigantes! Sigamos con otro ejemplo: existen enanos que tienen por progenie a gigantes (Odín mata al gigante Sökkmimir, hijo del enano Miödvitnir), ¡incluso gigantas que paren hombres! Repito que son cosas muy desconcertantes cuando uno siempre ha tenido una imagen bien clara de los enanos. Parece, pues, que enanos y gigantes cohabitan en el seno de una misma mitología y que incluso tienen relaciones entre sí. Por lo tanto juega un papel importante el cambio de forma y la metamorfosis, lo cual nos complica aín más si cabe el problema del tamaño de estos seres. Podemos deducir, por tanto, que el tamaño no es un criterio pertinente de identificación de los enanos, simplemente porque evolucionamos en un universo de fronteras imprecisas.

  • Los enanos, la tierra y la muerte.
Primeramente me gustaría centrarme en los nombres propios que se les da a los enanos en las diferentes leyendas germánicas así como en las Eddas. Volviendo a nuestro amigo Lecouteux, voy a poner lo que nos dice al respecto:

“Las Eddas nos han transmitido largas enumeraciones (thulur) de nombres de enanos. En el universo germánico, los nombres son muy expresivos, reflejan la actividad, el carácter, etc. de quienes los llevan, por eso permiten acercarse a la naturaleza profunda de las criaturas estudiadas. (...) La Predicción de la vidente (texto de las eddas) nos da sesenta y ocho nombres, y la fascinación de Gylfi (también de las eddas) nos da sesenta. (...) No obstante es difícil saber a qué atenerse con exactitud en el caso de los patronímicos que se aplican a los enanos que a veces se confunden con los elfos.
Observamos seis grupos de nombres. El primer grupo confirma una confusión entre elfos y enanos (Las Eddas fueron escritas en el siglo XIII, época muy tardía ya en la que, en algunas ocasiones se confundían en un mismo ser elfos y enanos), por ejemplo Elfo de la varita mágica y Elfo del viento (Gandálfr, Vindálfr). Nombres como Sabio, Muy sabio, De consejo avisado (Vitr, Fjölvitr, Radspakr y Rádvidr) también pueden ser nombres de elfo, aunque se aplique a enanos.
El segundo grupo remite al carácter o al aspecto físico del nombre: Torcido/Achaparrado, Abotargado, Cano o Ciego, Coriáceo, De inflexible voluntad, Guerrero, Color (Esto es: Nóri, Dúfr, Hárr, Bráinn, Jari y Litr).
En el tercer grupo se encuadran los enanos cuyo nombre recuerda una actividad artesanal o la habilidad: Hábil con las manos, Carpintero, Fabricante de clavos, Limador (Hanarr, Skirvir/Skávidr, Náli y Fili). El trabajo de los metales ocupa aquí un lugar importante, y muchos enanos se llaman Herrero a secas, o bien metafóricamente, por ejemplo: Aquel que hace volar las chispas (Síarr).
En el cuarto grupo presenta a los enanos como seres nocivos que se llaman Engañador, Enemigo, Causador de daños, Ladrón redomado o Lobo del hidromiel (Ginarr, Dólgr, Albjófr y Miödvitnir).
En el seno del quinto grupo, los enanos aparecen como magos, y encontramos apelativos como Ensalmador, Lapón (porque se consideraba que la magia era atributo de los Finlandeses, en realidad los suomis), Mago, Encantador (Galarr, Finnr/Fidr, Dagfinnr y Óri). El Hávamal (un capítulo de las eddas) confirma este punto y dice que un tal Dvalinn sabía grabar las runas.
El último grupo es apasionante porque prueba la relación entre los enanos y el óbito (la muerte). Los nombres no son nada ambiguos: Negro, Difunto, Entumecido, Muerto, Cadáver, El que entra en la tumba, Preparado para la inhumación, Frío, Enterrado bajo el cairn (Bláinn, Bruní –que hay que relacionar con el inglés brownie, nombre de ciertos duendes-, Dáinn, Dvalinn, Dáni, Nár, Haugspori, Búinn, Frosti y Bjódreyrir)”.



Para finalizar vamos a ver la relación que tenían los enanos con el mundo de los muertos y con la tierra. Primeramente hay que decir que a los enanos, en las tradiciones germánicas/escandinavas, siempre se los ha considerado seres ctónicos, o lo que es lo mismo, seres de la tierra, del mundo subterráneo y a su vez seres de ultratumba, pues viven en galerías subterráneas o debajo de los túmulos funerarios. También muchísimas narraciones y cuentos nos dicen que los enanos se convertían en piedra cuando les daba un rayo de luz solar, igual que los trolls y algunos espíritus.
Con respecto a la muerte, existían creencias populares de tiempos muy lejanos en las que a la montaña misma se la consideraba un imperio de los muertos; además también se consideraba que seguir a un enano hasta una montaña o el interior de una roca era un sinónimo de “morir”. Así pues a los enanos se los consideraba o difuntos o emisarios de la muerte, es decir, siempre que un enano estaba presente ante los hombres era una señal relacionada con el mal augurio o con la muerte.

También hay leyendas que hablan de la reputación de los enanos de guardar tesoros ocultos ( reputación que ha llegado hasta nuestros días). Esto se puede explicar con una hipótesis bastante aproximada diría yo: Los enanos, como hemos visto, viven en túmulos. Bien, la arqueología ha sacado a la luz un rico ajuar funerario en la mayoría de las tumbas de contexto germánico en el primer milenio antes de Cristo, y existe una explicación reforzada por dos indicios: las tumbas más recientes están coronadas por una piedra conmemorativa y, por otra parte, los túmulos sirvieron como inhumaciones colectivas, lo cual puede explicar muy bien que los textos sitúen a pueblos de enanos bajo los túmulos. Con respecto a la petrificación solar, Lecouteux nos dice los siguiente:


“Que a los enanos los petrifique el sol es otro detalle que se inscribe en el hilo de la identificación de estas criaturas con los difuntos, y hay que recordar un detalle del mito de la Batalla eterna: en este combate sin fin, cada noche los muertos se convierten en piedras y no recobran la vida hasta la aurora. ¿Qué simbolizaría esta petrificación si no simbolizase el morir?”. 

Siguiendo con el tema, en las Eddas encontramos el siguiente pasaje, en el que el dios Thor mide su saber con el del enano Alvíss y le pregunta: 
¿Por qué tienes tan pálida la nariz? ¿Estabas anoche en la morada de los cadáveres?. Tras hacerse preguntas Thor y Alvíss toda la noche, el dios del trueno triunfa, pues la luz del alba petrifica a su adversario: Sobre ti, enano, apunta el alba. Tras esto, Thor se marcha sin mirar atrás.
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Pues nada, tras abordar este interesante tema sobre el origen de estas criaturas, podríamos llegar a unas conclusiones que serían las siguientes:
  1. Los enanos son malévolos desde el principio de los tiempos, feos psíquicamente y físicamente.
  2. No tienen un tamaño determinado. Personalmente diría que su tamaño es variable y pueden cambiar a voluntad, como cualquier ser feérico. 
  3. Son artesanos y tienen hasta cierto punto poderes mágicos tal y como indican sus correspondientes nombres.
  4. Si no son difuntos, si son seres muy relacionados con la muerte y el mundo de ultratumba, que no pueden recibir la luz solar pues se petrifican.

Por último cabria decir que la Iglesia, salvo en contadas ocasiones, nunca echó mano a los enanos, pues como dije al principio, estos no tenían un culto observable como pasaba con los elfos, lo cual no estorbaba a la Iglesia. Curiosamente, los enanos, a medida que ha pasado el tiempo, se han ido viendo como seres cada vez mas buenos (un ejemplo lo tenemos en los enanos de jardín o en los enanos de Blancanieves, o incluso en los enanos de los juegos de rol -exceptuando algunos casos-), todo lo contrario a como se veían a los elfos en la Edad Media. Es decir, una “raza” ha partido de la maldad hacia la bondad con el devenir de los tiempos y, la otra, ha partido de la bondad y la divinidad hacia una maldad y una diablura inmerecida.


¡Hasta la próxima!

2 comentarios:

  1. (El anterior comentario lo eliminé porque quise cambiar algunas cosas una vez publicado y me temo que no sé cómo puede editarlos una vez publicados)

    Excelente artículo, perfectamente documentado y profusamente detallado. Curiosa la conclusión, puesto que respecto a lo de que si estos personajes han realizado el camino del "mal" al "bien" y viceversa, yo diría que los dos, elfos y enanos, han hecho el mismo camino de "maldad" a "bondad". Es decir, respecto a nuestros tiempos actuales. La Iglesia, como bien explicas, demonizó y "marcó" a los elfos como diabólicos, y así quedaron durante siglos, pero en nuestra moderna mitología (o "catálogo fantástico", por llamarlo de alguna forma), y sobre todo gracias, entre otros, al amigo J.R.R., los elfos yo creo que son vistos más como personajes positivos que como negativos (todo lo contrario a los trolls o los trasgos). Los juegos de rol o la mera literatura medievo-fantástica (Dragonlance), ahonda en ese aspecto, diría yo.

    Por lo demás, muy curiosos casi todos los detalles que cuentas, sobre todo el enigma de los tamaños de los enanos, o más bien, de por qué se terminó utilizando esa palabra para nombrarlos cuando no existe ningún motivo de peso para ello.

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  2. Gracias por leerlo, Feisal. Si, la verdad que actualmente, gracias a una nueva visión de estos seres, de mano de Tolkien o de diversas otras fuentes, como comentas, ha ayudado a reestablecer su imagen. Sin embargo, el sentido original de estas criaturas, el sentido real que tuvieron en el contexto mitológico de las creencias germánicas y escandinavas, se ha perdido para siempre aunque tengamos unos pocos datos en las Eddas y demás literatura medieval, aunque en este último caso, muy contaminados ya con la visión eclesiástica.
    En cuanto a los comentarios, no se pueden editar, aunque intentaré indagar si es posible.

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