domingo, 5 de abril de 2015

El Planisferio de Cantino: El mapa maestro de Portugal.

Llegada de Vasco de Gama a la costa de Calicut, en la India (1498).

En esta nueva entrada cambiaremos de línea temporal y nos adentraremos en un periodo de la Historia que, a título personal, es uno de los más interesantes y complejos, el de los grandes descubrimientos. Destaca sobre todo el ámbito de los mapas, pues a medida que se iban conociendo y explorando nuevos territorios tanto más iban creciendo los contornos dibujados de las nuevas costas. Por ello os traemos uno de los mapas más importantes de este periodo, tanto porque ya mostraba los descubrimientos hechos por Colón como por el nivel de secretismo al que estaba sujeto por parte de la corona portuguesa. Esperamos que os guste.


Desde el tiempo de los primeros mapas hasta hoy, la capacidad para cartografiar la tierra ha estado asociada con la capacidad de controlarla. A partir de finales de la Edad Media, cuando la complejidad política y diplomática aumentó, muchos gobernantes se tomaron cada vez más interés por la cartografía: un territorio bien cartografiado podía ser un territorio bien gobernado y poderoso. Un caso particular es el del Reino de Portugal. Desde alrededor de 1415 en adelante, Enrique el Navegante, el que puede ser considerado como el iniciador de la exploración colonial portuguesa, organizó y financió numerosos viajes de descubrimiento con el fin de abrir una ruta comercial a la India y a las legendarias tierras de las especias en el Extremo Oriente. Después de muchos fracasos, una expedición portuguesa dio la vuelta en 1434 al Cabo Bojador, en la costa del Sahara Occidental, abriendo con ello la posibilidad de comerciar con la costa de Guinea. Para la década de 1450, los navíos portugueses habían alcanzado las islas de Cabo Verde y se habían asentado en las Azores.
Por su parte, Enrique trajo a Portugal al cartógrafo Jácome de Mallorca hacia 1430. Éste sería el precursor de la colección de geógrafos-navegantes profesionales que la corona portuguesa emplearía en la segunda mitad del siglo XV. Su trabajo consistía en producir mapas con rapidez para incorporar nuevos descubrimientos.
Sin embargo, no sería hasta la muerte de Enrique cuando los navegantes portugueses conseguirían alcanzar Asia: en 1498 Vasco de Gama llegaría finalmente a la costa suroccidental de la India, concretamente a Calicut. Sólo dos años después, Pedro Álvares Cabral descubriría la costa de Brasil.

Retrato que muy probablemente represente a Enrique el Navegante (1470).

Tal cantidad de nuevos territorios y rutas descubiertas hizo que la corona portuguesa comenzase a considerar el cartografiado de sus descubrimientos lo suficientemente importante como para establecer un departamento de gobierno que controlase la publicación de sus cartas de navegación. Éste se llamó Armazém da Guiné e Índias (Oficina de Guinea y la India) y era el responsable de la compilación de lo que los portugueses llamaron la carta padrao del el-rei (padrón real). Éste era el mapa en el que se registraban oficialmente todos los descubrimientos tan rápidamente como era posible una vez llevados a cabo; pero ni esta ni ninguna otra carta oficial de la época parecen haber sobrevivido. Esto podría deberse a que Juan II (1455-1495) prohibió la distribución de dichas cartas en un intento de mantener los nuevos descubrimientos bajo secreto de estado. También pudieron perderse en el gran terremoto de Lisboa de 1755.

Entonces tuvo lugar uno de los casos de espionaje cartográfico más famoso y el motivo de este monográfico. En 1502, Alberto Cantino, un agente diplomático empleado por Ercole d´Este, duque de Ferrara, pagó a un cartógrafo portugués desconocido, o tal vez a un artista italiano que trabajaba en Lisboa, para hacer en secreto una copia del padrao, que seguidamente sacó clandestinamente de Portugal y llevó consigo de vuelta a Italia. Como no es de extrañar, los portugueses se mostraron furiosos cuando conocieron esta filtración. Entonces determinaron preservar su monopolio del nuevo conocimiento geográfico que estaban adquiriendo o, como mínimo, controlar su difusión. El año siguiente, Angelo Trevisan, el secretario del embajador veneciano en España, en respuesta a una petición de información acerca de la expedición portuguesa a Calicut, declaró que era "imposible obtener el mapa de ese viaje porque el rey ha decretado la pena de muerte a quien lo entregue".

El planisferio de Cantino, elaborado en 1502 (Pinchad en la imagen para ampliar).

El mapa resultante se conoce como el planisferio de Cantino (AQUÍ también podéis ampliarlo a gran tamaño) y es un fascinante registro del conocimiento geográfico portugués del mundo en el año 1502. Hacia el oeste, el mapa muestra de forma considerablemente ampliada lo que más tarde se rebautizaría con el nombre de Brasil, con su costa decorada con banderas portuguesas, loros bellamente coloreados y árboles exhuberantes. El mapa proporcionó a los italianos el conocimiento de la línea costera de Brasil y gran parte de la costa atlántica de Sudamérica mucho antes de que otras naciones supiesen que Sudamérica se extendía tanto hacia el sur. Las costas africanas y las de la India están representadas con gran precisión, teniendo en cuenta que Vasco de Gama había doblado el cabo de Buena Esperanza menos de cinco años antes. La India está dibujada como un triángulo muy puntiagudo con numerosas ciudades marcadas en su costa occidental y acompañadas de leyendas que detallan las fuentes de su riqueza.

El planisferio de Cantino fue también el primer mapa conocido que muestra la línea divisioria acordada en 1494 en el Tratado de Tordesillas. Tras los descubrimientos de Colón en 1492, los portugueses se habían sentido amenazados y habían dirigido una queja al papa Alejandro VI de que los españoles habían quebrantado los términos de un acuerdo previo entre las dos potencias (El Tratado de Alcáçovas, 1479). El resultado fue el Tratado de Tordesillas, en virtud del cual todos los territorios que quedaban al oeste de una línea "recta trazada de polo a polo a una distancia de trescientas setenta leguas al oeste de las islas Cabo Verde" se consideraba propiedad de España, mientras que todo territorio situado al este quedaba asignado a Portugal.


Carlos Alberca



Bibliografía

  • HARWOOD, Jeremy. Los confines del mundo. 100 mapas que cambiaron la percepción de la Tierra, BLUME, Barcelona, 2008.

1 comentario:

  1. Muy interesante la historia del padrao portugués, pero es que cualquier historia sobre mapas y cartografía es condenadamente interesante y reveladora. No conocía la existencia del planisferio de Cantino, pero es precioso, sin duda.

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